Aplicaciones

Durante la última década aproximadamente, numerosos investigadores y profesionales de la salud mental han descubierto que las prácticas de atención plena o mindfulness, pueden mejorar prácticamente cualquier tipo de sufrimiento psicológico, desde las preocupaciones cotidianas, la insatisfacción y otros hábitos neuróticos hasta problemas más serios relacionados con la ansiedad, la depresión, el abuso de substancias y las situaciones que éstos comportan. Se han demostrado útiles asimismo para potenciar relaciones interpersonales así como para fomentar la felicidad en general. La investigación y la práctica clínica están empezando a demostrar lo que las antiguas culturas vienen proclamando desde hace mucho tiempo; a saber, que el mindfulness ofrece una visión profunda de lo que causa nuestra aflicción y propone maneras eficaces de aliviarla. Felizmente para nosotros, es una habilidad que puede aprenderla prácticamente todo el mundo.