Tres maneras de enfocar una mente errante.

Tres maneras de enfocar una mente errante.

Daniel Goleman, autor del libro “Inteligencia Emocional” y “Focus”, nos habla sobre el uso de técnicas de atención plena para aumentar la concentración.

 

“Nos pasa a todos: estás trabajando en algo que tienes que hacer, y de repente te das cuenta que, durante mucho tiempo, has estado perdido en ensueños acerca de cualquier otra cosa. No sabes en qué momento se fue tu mente ni cuánto tiempo ha estado divagando por ahí.Nuestras mentes vagan el 50% del tiempo, de media. El porcentaje exacto varía enormemente. Investigadores de Harvard tuvieron 2.250 personas informando acerca de lo que estaban haciendo y lo que estaban pensando en puntos aleatorios a lo largo de su día, las brechas entre lo que pensaban y hacían, variaron ampliamente.

 

Pero la mayor brecha fue durante el trabajo: el vagabundeo mental es una epidemia en el trabajo. Pero podemos tomar medidas que nos ayuden a permanecer concentrados más tiempo cuando lo necesitamos.

 

Gestiona tus tentaciones

 

Muchos de los distractores que nos alejan de lo que estamos trabajando son digitales: tweets, correos electrónicos y cosas por el estilo. Hay varias aplicaciones que pueden acallar esas tentaciones de evadirse.  Chrome tiene dos apps que hacen esto:
“Nanny” by Google, bloquea los sitios web con los que quizás te puedas sentir tentado a visitar, por el periodo de tiempo que decidas.
“StayFocusd” limita la cantidad de tiempo (también establecido por ti) que puedes pasar en tu bandeja de entrada, en facebook, o en cualquier otro lugar que pueda seducirte.

 

Monitoriza tu mente y recapacita

 

Darte cuenta de a dónde se ha ido tu mente -a revisar el feed de tu twitter en lugar de trabajar en ese informe- te da la oportunidad de recapacitar; de darte cuenta: mi mente está divagando otra vez. Ese mismo pensamiento desconecta tu cerebro de donde se haya ido y activa los circuitos cerebrales que pueden ayudar a tu atención a liberarse y regresar al trabajo pendiente.
 
Practica a diario una sesión de mindfulness 

 

Este ejercicio mental puede ser tan simple como observar tu respiración, notando cuando tu mente se ha ido, dejando ir el pensamiento errante y trayéndolo de vuelta a la respiración otra vez

Estos movimientos de la mente son como una rutina de ejercicio mental, el equivalente a las repeticiones en el levantamiento de pesas. Cada repetición fortalecerá el músculo un poco más.

 En Mindfulness lo que se fortalecerá serán los circuitos cerebrales para darse cuenta cuando tu mente se evade, dejándola ir y regresándola al enfoque elegido.

Y eso es precisamente lo que necesitamos para mantenernos atentos durante esa importante tarea en la que estemos ”

(Tomado y traducido de http://www.mindful.org/three-ways-to-focus-the-wandering-mind/).

¿Porqué no funcionan las dietas?

¿Porqué no funcionan las dietas?

Vivimos en una sociedad obsesionada con el peso y las dietas. Estamos constantemente bombardeados por el ultimo producto que nos hará perder esos “kilos de mas”.Las dietas de moda nos llaman desde las revistas, libros, televisió… Paradójicamente cuantas mas dietas se hacen, mas obesidad hay.

La investigación médica ha probado que tan solo una pérdida del 5% del peso puede mejorar significativamente la salud. Con esta disminución se reduce el riesgo de hipertensión, diabetes, colesterol alto, enfermedades cardiacas, artritis y algunos tipos de cáncer.

Mucha gente hace dietas en respuesta a una presión social de acercarse a un cuerpo “ideal”. No hay nada malo por querer sentirse y verse mejor, pero las expectativas no realistas pueden conducir a intentar perder peso a pesar del coste que conlleve.

No importa cuál sea la motivación, lo más llamativo es que las dietas no son efectivas a largo plazo. Numerosos estudios coinciden en que de un 90% a un 95% de los que hacen dieta vuelven a coger el peso perdido.

Y ¿por qué no funcionan las dietas?

  • Por que son solo reglas.

El mensaje de la dieta es alto y claro: “Estas fuera de control, así que necesitas seguir nuestras reglas”. Esas reglas dictadas por algún experto en la materia o a veces no sabemos por quien, pueden recomendar contar calorías, intercambios o gramos, comer alimentos sustitutivos en forma de batidos o galletas, eliminar grupos enteros de alimentos – o combinaciones de algunos alimentos. Y por supuesto, las reglas cambian constantemente. No es extraño que la gente se sienta confusa.La mayoría de las dieta imponen reglas que la gente no pueden seguir por mucho tiempo.

  • Las dietas consumen tu energía

Planear y preparar comidas nutritivas es importante para una salud óptima, pero al hacer dieta esto se lleva al extremo. Puesto que las dietas se basan en reglas, se tiene que aprender y seguir el régimen indefinidamente para que la dieta sea eficaz. Uno se despierta por la mañana pensando en la comida, planificando lo que vas a comer durante todo el día, ¡incluso antes de salir de la cama! Puedes encontrarte pesando pechugas de pollo y midiendo la cantidad de leche que vas a tomar para asegurarte de que estás cumpliendo con las reglas. Puedes examinar cuidadosamente cada etiqueta del alimento para contar las calorías y asegurarte de que no hay ingredientes prohibidos. Incluso puedes evitar fiestas o ir a tu restaurante favorito para no estar tentado por los placeres pecaminosos que encontrarás allí. La ironía de ello es que comer en exceso fue la razón por la que se comienza una dieta,  y cuando estas a dieta no puedes pensar en otra cosa que no sea  la comida. En última instancia, este constante esfuerzo y vigilancia pueden machacarte y hacerte volver a comer en exceso para escapar de esta esfuerzo.

  • Las dietas causan atracones

La mayoría de las dietas se basan en la limitación de diversos alimentos de una u otra forma. Al principio de una dieta, uno se siente feliz y aliviado por tener control sobre su alimentación. Pero cuando tenemos alimentos prohibidos, sin embargo,  se empiezas a valorar más — como si estuvieran en un pedestal, fuera del alcance — y en consecuencia estos alimentos ganan más poder sobre ti. Cuando ciertos alimentos están restringidos, uno se puede empezar a sentirse privado de algo. Estos sentimientos de privación pueden causar fuertes antojos. ¿Recuerdas cómo anhelabas el pan caliente cuando estabas en una dieta baja en carbohidratos? Cuando finalmente sucumbes a estos deseos, te sientes culpable y fuera de control. Dejas la dieta e incluso te atracas con esos alimentos prohibidos Y luego, habitualmente llega la frustración al sentir lo difícil que es atenerse a las reglas de la dieta a largo plazo. Por supuesto, la mayoría de la gente que hace una dieta se culpa a si misma cuando no la cumple, pero en la realidad la culpa es de la dieta.

  • Las dietas no van al objetivo

Las dietas realmente no abordan las razones de porqué la mayoría de la gente come en exceso. Aunque sustituir apio por patatas fritas puede disminuir temporalmente las calorías, si estás comiendo patatas fritas porque estás aburrido, los palitos de apio no van a llenar el vacío tampoco. En consecuencia, cuando la dieta acaba (y lo hará, tarde o temprano), vas a volver a tus hábitos alimentarios anteriores porque nada cambió realmente. Acabaras teniendo pensamientos y sentimientos negativos respecto a ti mismo porque creerás que has fallado. Algunas personas logran atenerse a las reglas pero desarrollar una forma  de comer restrictiva en el proceso. Tienen que convertirse en expertos en ignorar el hambre y/o privarse de alimentos que les encantan para mantenerse en control. Se trata de un alto precio a pagar ya que se necesita mucha energía para comer sólo los llamados buenos alimentos y evitar los malos. En esta forma restrictiva de comer, comer conduce al conflicto y  la culpa, no al placer.

  • Las dietas nos desconectan de nuestra sabiduría interna

Las dietas dan por hecho que no tenemos capacidad de alimentarnos de una forma adecuada, por lo que se nos tiene que supervisar. Nos hacen no confiar en nuestra capacidad interna para elegir y comer bien. Algunas dietas no permiten comer cuando tienes hambre. Se deben seguir las normas acerca de cuándo, qué y cuánto comer; por lo tanto, una dieta desconecta a la persona de las señales innatas de su propio cuerpo de hambre y saciedad. Como resultado, no ejercitamos nuestra capacidad de saber lo que el cuerpo necesita. Las dietas no hablan de la importancia del hambre como una guía natural para Cuándo, qué y que cantidad de alimentos necesita tu cuerpo. Cuando se hace dieta, tienes que controlar, pero no eres responsable de lo que comes.

  • Las dietas son todo o nada. La vida no es así.

Aprovisionar de combustible al cuerpo es una reacción natural al hambre. Cuando se trata de perder peso, sin embargo,  se puede experimentar un conflicto entre lo natural y lo que piensas que se supone que hay que hacer. ¿Cuando estás delante de la nevera abierta, qué pasa por tu mente? “No debo comer eso, engorda mucho.” “Hmmm. Me pregunto cuántos carbohidratos tiene”. “Creo que debo comer esto porque es saludable, pero lo que realmente quiero es…”  Este enfoque de buena y mala comida es común y contribuye a luchar con la comida y el peso y además te hace sentir mal cuando no comes lo bueno. La gente a menudo etiqueta alimentos como buenos o malos para ayudarse a tomar decisiones saludables, pero requiere mucho esfuerzo el evitar los malos alimentos y consumir sólo los buenos.

  • Las dietas enlentecen tu metabolismo

Tu cuerpo necesita gestionar la diferencia entre el número de calorías consumidas y el número de calorías quemadas. Cuando tomas más combustible del que tu cuerpo requiere, creas un superávit. Este exceso se almacena como grasa corporal hasta que se necesite (si es necesario). Cuando tomas muchas menos calorías que las que tu cuerpo necesita, tu cuerpo toma algunas decisiones críticas. Cuando se corta el suministro de combustible, el cuerpo convierte sus tanques de reserva para utilizarlos como fuentes de energía. Inicialmente, consume glucógeno (carbohidratos almacenados) de los músculos y el hígado. Cuando esto se acaba comienza a descomponer ciertos tejidos, específicamente de grasas y músculo, para su suministro de energía.

En un estado de escasez de combustible o desnutrición, el cuerpo debe escoger qué celulas seguir apoyando y cuáles dejar caer. Las células que proporcionan actividades vitales toman prioridad. Las células musculares requieren energía, por lo que las que no se utilicen regularmente serán desechadas. Esta pérdida de músculo quemado para conseguir calorías es un golpe para el metabolismo. Cuando el suministro de alimentos sigue siendo bajo, las células también deben ser más eficientes. Intentan realizar su trabajo sin quemar tantas calorías, por lo que se adaptan al menor aporte calórico para gastar menos energía. Después de un período de privación de la energía, tu cuerpo también se vuelve más eficiente en el almacenamiento de grasa corporal porque la grasa es menos activa metabólicamente y proporciona una fuente de combustible extra. Esto hace más fácil que se pueda subir de peso y más difícil perderlo.

Cuando la dieta termina y regresas a tus hábitos anteriores, tu cuerpo reemplaza rápidamente sus reservas de grasa. A menos que estés activo haciendo ejercicio, no se reconstruirá la mayoría del tejido muscular que se perdió durante la dieta. En última instancia, esto puede causar que se tenga una baja tasa metabólica y así aumentar de peso más fácilmente. Igual de importante, cuando recuperas grasa en vez de musculo, tendrás un mayor porcentaje de grasa corporal que te pone en un mayor riesgo para ciertas enfermedades. Irónicamente después de una dieta restrictiva, muchas personas acaban con menos salud que antes de intentar bajar de peso. Por todas estas razones, la dieta normalmente conduce a dolor y decepción. Ya que está comprobado que la gente se mueve mas por lo que les proporciona placer y se esfuerza por evitar lo que les duele, no es sorprendente que las dietas no sean una solución eficaz a largo plazo para el control de peso.

 

Entonces…Si las dietas no funcionan, ¿que lo hace?

La verdadera solución es volver a aprender cómo usar sus patrones alimenticios innatos (la sabiduría interna) y comer de un modo que nutra su cuerpo. Volver a conectar con nuestras sensaciones de hambre y saciedad. Tomar conciencia de que nos lleva a comer y con esta toma de conciencia elegir una respuesta mas adecuada a nuestras necesidades. Conjugando esta sabiduría interna con la información nutricional a nuestro alcance podemos conseguir nuestro objetivo: perder peso pudiendo comer de todo y conseguir que esa perdida sea duradera.

Eva Gonzalez

¿Que es el Mindfulness o Atención Plena?

¿Que es el Mindfulness o Atención Plena?

Mindfulness o Atención plena es un constructo teórico que procede de las tradiciones orientales (especialmente del budismo) y de su reciente adaptación a la cultura y a la ciencia occidentales.

Una de las más conocidas definiciones de “mindfulness” es la de Jon Kabat-Zinn (1994), que afirma que “mindfulness significa prestar atención intencionadamente, en el momento presente y sin juzgar”.

Esta forma de prestar atención a lo que pasa momento a momento  sin juzgarlo se puede entrenar mediante la meditación formal y también a través de practicas más informales. La meditación en atención plena es un tipo de meditación, pero no todas las meditaciones son de este tipo.

En las prácticas formales lo que hacemos principalmente es escoger algo como “ancla” al presente (ya sea la respiración, un sonido, una sensación corporal, etc) y le prestamos atención. A partir de ahí observamos lo que surja (ya sean sensaciones, pensamientos, emociones…) sin emitir un juicio sobre ello, dándonos cuenta de que son sucesos impermanentes y dejándolos ir para volver después a anclarnos al presente para continuar el proceso. De este modo, seremos conscientes de la experiencia, aceptando lo que viene sin reaccionar. Esto nos entrenará para responder a lo que nos suceda en el día a día de una forma más sabia o equilibrada.

Este entrenamiento es clave para regular emociones, algo muy importante para conseguir sentirnos mejor y que en psicoterapia es fundamental, pues la dificultad para regular emociones está presente en muchos trastornos. Además al anclarnos al presente y no meternos en el contenido de nuestra mente que suele vagar por el pasado y el futuro, conseguimos bajar nuestro nivel de estrés, ya que si lo que nos demanda el ambiente es solo lo que existe en ese momento y no la suma de eso y la cantidad de contenidos mentales que creamos (pasado y futuro) nos sentiremos mucho mas capaces para poder solventar cualquier problema que se pueda dar.

Aparte, otra de los puntos a destacar de la Atención plena es el “no juicio”, tanto para las experiencias, lo que nos ayudará a relacionarnos de otro modo con el mundo, sin evitar todo lo que no nos gusta; como para los que sentimos las experiencias, es decir, nosotros mismos. De este modo dejamos la autocrítica y la culpa fuera y nos tratamos de una forma mas amable y compasiva.

Durante los últimos 30 años, se han hecho investigaciones científicas sobre el efecto del mindfulness y se ha encontrado que su práctica mejora la función del sistema inmunológico y puede incluso causar cambios estructurales en el cerebro.

En el campo de la psicología, la atención plena se ha encontrado eficaz en el tratamiento de los síntomas asociados a una amplia variedad de trastornos, incluyendo la depresión, ansiedad,  TOC, adicciones, trastornos alimentarios, dolor crónico, trastorno postraumático, y trastorno limite de la personalidad. Además algunos psicoterapeutas como Daniel Siegel (2010) llegan a afirmar que “la práctica de la atención plena puede considerarse el entrenamiento básico para la mente de cualquier terapeuta”, ya que le permite estar en sintonía con el paciente y desde luego hay que practicarlo personalmente si se quiere aplicar en la clínica con los pacientes. De hecho muchos terapeutas comienzan a aplicarlo a sus pacientes al ver los resultados en su práctica diaria, ya que es beneficioso para cualquier persona, sufra algún trastorno o no.

 

Eva González

LA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

LA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE

La alimentación consciente va a la raíz de los problemas en la elección de una dieta, comportamientos alimentarios, peso corporal y todo lo relacionado con ello.

¿Qué puedes conseguir alimentándote conscientemente?

  • Disfrutar mas de la comida y cambiar tu relación con ella.
  • Comer de todo pero comiendo menos.
  • Cambiar tus hábitos de alimentación.
  • Aprender a reconocer y tomar conciencia de las sensaciones de tu cuerpo. ¿Tengo hambre o es solo apetito?
  • Disminuir tu nivel de estrés.
  • Ser mas consciente de como influyen tus emociones en tu forma de comer y aprender a manejarlas.
  • Romper la relación entre ciertos pensamientos automáticos (no conscientes) y el impulso de comer.
  • Aumentar el ejercicio físico.
  • Aceptar tu imagen corporal y tratarte mejor.

En la actualidad, se publicitan muchas dietas que ofrecen pérdidas de peso muy superiores a las que organismo puede aceptar y todas ellas son igualmente ineficaces para control del peso a largo plazo. Sus efectos a corto plazo se explican por lo que tienen en común, esto es, la reducción del consumo total de calorías, que se puede conseguir de formas muy diversas

En conjunto los resultados de diversas investigaciones epidemiológicas también han llegado a la conclusión de que el 95 por 100 de las personas que pierden peso lo recuperarán entre uno y cinco años más tarde.

La Alimentación Consciente se basa en la premisa de que todo el mundo contiene la sabiduría que necesita para mantener su salud y peso óptimos. El problema es que estamos fuertemente condicionados por nuestras emociones, y el estrés, la tensión, el aburrimiento, la tristeza, la culpabilidad, hacen que veamos la comida como un enemigo a vencer en vez de cómo el aliado que tiene que ser.
El hambre pierde su función y empezamos a movernos por el apetito para saciar nuestras emociones y en este cambio tienen mucho que ver los medios de comunicación.

Afortunadamente, el Mindfulness o  atención plena tiene el poder de eliminar el estrés, sanar y equilibrar el cuerpo, el corazón y la mente, rescatando asi nuestra sabiduria corporal y darle vida de nuevo, de modo que podemos volver a comer de acuerdo a las necesidades de nuestro cuerpo.

Pero…¿qué es el Mindfulness o atención plena? Mindfulness o atención plena es el cultivo intencional de la atención momento a momento sin juzgar.

Por lo tanto la  Alimentación Consciente, persigue intencionalmente ser más conscientes de las sensaciones corporales que tenemos al comer, de las señales asociadas con el hambre y la saciedad, y otras reacciones del cuerpo (emociones, pensamientos) que se dan cuando se está comiendo o relacionadas con la comida y el acto de comer.

El ser conscientes de todo lo que influye en nuestra forma de comer, de nuestros pensamientos, emociones y estados mentales, hábitos de compra e incluso de la influencia que tienen los medios de comunicación en todo ello, tiene potente beneficios. ¿Por qué? Porque con la consciencia se abre un espacio entre impulso y reacción. En ese espacio tenemos más posibilidades de elección, y más posibilidades de elegir significa más libertad.

Lamentablemente, la industria de las dietas ha olvidado el significado original de “dieta.” El origen de la palabra “dieta” es la antigua palabra griega diaita, que significa “forma de vida”. La mayoría de las dietas fallan ya que no pretenden ser (o no son adecuados como) un “modo de vida”.
La Alimentación Consciente no prescribe ningún tipo o cantidad de comida. El ser consciente como modo de vida tampoco requiere un esfuerzo constante. La atención plena no implica fuerza de voluntad o esfuerzo, ni ser hiper-consciente de su dieta. El Mindfulness ofrece una forma completamente diferente de relacionarse con la comida sin inducir a que la culpabilidad te diga “Será mejor que vigile lo que como.” Ya que no implica reglas, recetas o restricciones puede ser utilizado como coadyuvante en cualquier otro programa dietético o forma personal de comer.

Vivir Plenamente en la Agitación de la Ansiedad

Vivir Plenamente en la Agitación de la Ansiedad

“Es un sentimiento desagradable; ¡me quiero librar de él!” – Esto es con frecuencia lo único que las personas pueden expresar cuando les pedimos describir su ansiedad. No obstante, la ansiedad es una emoción muy común que puede afectar significativamente la conducta alimentaria. No es lo mismo que el miedo, que es una respuesta apropiada ante el peligro. La ansiedad es una emoción más compleja, con elementos de miedo, preocupación y desasosiego, frecuentemente acompañada de agitación y tensión muscular.

Los orígenes de la ansiedad

En general, la ansiedad es el sentimiento desagradable de temer que algo negativo ocurra en el futuro. La ansiedad se alimenta particularmente de rumiación, como preocuparse por el consumo de calorías, aumento de peso, apariencia, rechazo social, alimentos saludables o no saludables. La lista de amenazas es interminable.

Las personas con patrones alimentarios restrictivos (o más extremos: anorexia, ortorexia) frecuentemente experimentan ansiedad antes, durante o después de una comida. La comida es vista como una amenaza potencial a su peso o salud. Intentan controlar este sentimiento que no puede ser definido controlando sus emociones, pensamientos, peso o ingesta. Desafortunadamente, continúan afectándolas y provocándoles aún más ansiedad. “La ansiedad surge principalmente de nuestra incapacidad para habitar en el momento presente,” como afirma Thich Nhat Hanh en su libro Saborear.

Cuando tenemos el poder para observar profundamente nuestras emociones en este momento, la ansiedad, el miedo y la preocupación no pueden controlarnos más.

 

Primer paso: Dar la bienvenida a nuestros sentimientos

El primer paso para observar nuestra ansiedad es simplemente invitarla a nuestra conciencia sin juicios, sin abrumarnos o sin suprimir el sentimiento. El proceso de hacer una pausa y permitir los sentimientos incómodos crea un espacio y brinda un gran alivio.

Segundo paso: Reconocer lo que está aquí

Cuando podemos reconocer nuestro pensamiento ansioso, vemos claramente cómo nos mantiene enfocados en el pasado o preocupados por el futuro. Sólo entonces podemos darnos cuenta de que en este momento estamos bien. En este momento estamos vivos y nuestros sentidos pueden experimentar los bellos colores y los deliciosos sabores de la comida en el plato.

Tercer paso: Conectarnos con el cuerpo

Las emociones no sólo ocurren en el cerebro, están estrechamente conectadas con las sensaciones del cuerpo. No podríamos darnos cuenta de que estamos hambrientos, emocionados, ansiosos o felices sin este vínculo con una reacción corporal, particularmente en el corazón y el estómago. El cuerpo da una señal – una punzada, pies fríos, bochorno o señal nerviosa – que ni siquiera se registra en nuestra conciencia.

Cuarto paso: Dialogar internamente

“¿Este sentimiento de ansiedad está surgiendo de algo que está ocurriendo ahora mismo o es un viejo miedo o preocupación de cuando éramos pequeños? ¿Qué nos quiere decir este sentimiento?”

Cuando practicamos el acoger a nuestra ansiedad y no suprimir nuestras emociones, podemos simplemente disfrutar la luz del sol, el aire fresco, el agua, la comida en el plato.

Una práctica diaria de atención plena puede ser de gran ayuda. Cuando comenzamos a percatarnos de nuestra respiración, nos traemos al momento presente y somos más capaces de enfrentar lo que sea que llegue. Pero no esperes a una crisis antes de intentar practicar  el transformar la ansiedad en mayor conciencia. Si hacemos de la práctica de atención plena un hábito, ya sabremos qué hacer cuando surjan las dificultades. Ya sin ansiedad, seremos capaces de hacer elecciones más libres y equilibradas para nuestra salud y bienestar.

 

Caroline Baerten, RD, (Bélgica) es dietista registrada basada en atención plena, chef certificada y psicoterapeuta integrativa especializada en el trabajo con conductas alimentarias alteradas, cuestiones de peso y sustentabilidad. Está entrenándose en MBSR a través del Center for Mindfulness, UMass Medical School (EUA). Figura como miembro del Consejo de TCME.

Principios de la alimentación consciente

Principios de la alimentación consciente

Tal y como  han elaborado en  The Center of Mindful Eating  (Centro de alimentación consciente) los principios de la alimentación consciente, basados en el Mindfulness son los siguientes:

Los Principios del Mindfulness:

Mindfulness es prestar atención deliberadamente, sin juzgar

Mindfulness abarca tanto a los procesos internos y al exterior.

Mindfulness es ser conscientes de lo que está presente para ti mentalmente, emocionalmente y físicamente en cada momento.

Con la práctica, mindfulness cultiva la posibilidad de liberarse de patrones reactivos y habituales de pensar, sentir y actuar.

Mindfulness promueve el equilibrio, elección, sabiduría y aceptación de lo que es.

 

Por lo que…

La alimentación consciente o mindful es:

Permitirte  tomar conciencia de las oportunidades positivas y el cuidado disponibles a través de la preparación de alimentos y su consumo, respetando tu propia sabiduría interior.

Elegir comer comida que te gusta y nutre tu cuerpo utilizando todos tus sentidos para explorar, saborear y degustar.

Reconocer tus respuestas a los alimentos (neutral, te gusta o te disgusta) sin juicio.

Aprender a ser consciente del hambre física y de las señales de saciedad para guiar tu decisión para comenzar a comer y a dejar de comer.

Alguien que come de forma consciente:

Reconoce que no hay ninguna forma correcta o incorrecta para comer pero si diferentes grados de conciencia que rodean a la experiencia de la comida

Acepta que sus experiencias al comer son únicas.

Es un individuo que por propia elección, dirige su conciencia a todos los aspectos de la comida basándose en al atención momento a momento (aquí y ahora)

Es una persona que se fija en las elecciones inmediatas y  las experiencias directas asociadas con la comida: no a los resultados de salud a largo plazo de esa elección.

Es consciente y reflexiona sobre los efectos causados por un consumo inconsciente de comida.

Es consciente de cómo puede actuar para lograr sus objetivos específicos de salud según está mas en sintonía con la experiencia directa de comer y sus sensaciones sobre su salud.

Llega a ser consciente de la interconexión de la tierra, los seres vivos y las prácticas culturales y el impacto que sus elecciones alimentarias tienen sobre esos sistemas.